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    Dos nuevos compañeros se enREDan como Voluntarios TIC

    09/11/2010
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    Descubre con estos dos testimonios de Voluntari@s TIC cómo los miedos y temores del primer día se convierten en ilusión y ganas de volver a participar.


    El Jueves pasado fué mi primera experiencia de voluntariado y como es normal, acudía con un poco de temor hacia lo que me podía encontrar, aun más al tratarse de niños que se encuentran pasando por situaciones muy difíciles en algunos casos, además los que somos padres tendemos a identificar como serian estas situaciones si afectasen a nuestros hijos. Al llegar al hospital me recibió la asistente social Marta y tras ofrecerme su apoyo y ayuda en cualquier momento que lo necesitara, me cometo que ese día tenía dos niñas a las cuales procuraría entretener durante el tiempo que pasara con ellas, primero visitaría a Zaira, tiene 17 años y lleva en una habitación de la planta de Oncología desde los 3 años, además al estar con un tratamiento agresivo, no puede salir de la habitación y participar de los eventos que se suelen organizar en el Hospital para los niños. La segunda niña se llama Alicia y está en la planta de rehabilitación de cirugía, no sé exactamente lo que le había pasado (creo que es mejor no hablar de lo que les ocurre, porque viven cada minuto), pero tenía una enorme cicatriz que le cruzaba la cabeza. También tiene 17 años.

    Cuando entre en la habitación de Zaira desaparecieron todos los temores que había albergado hasta ese momento, no sé por qué razón esperaba encontrarme a una persona triste y desanimada, sin embargo me encontré a Zaira recostada en la cama, con un ordenador portátil sobre las rodillas, conectada a internet y navegando entretenida, me miro con cara de curiosidad, y una vez le comente cual era mi objetivo ese día, chalamos un ratito y pero me comento que ese día estaba muy entretenida ella sola y que la opción de que le ensañara otros temas acerca de diferentes opciones en Internet, páginas web de interés, sería mejor dejarlo para la próxima visita, acepto el envite, salgo de la habitación con Marta, en busca de Alicia, la segunda niña con la cual pasaría esa tarde.

    La encontramos por el pasillo y llega la hora de las presentaciones, al principio son momentos incómodos, yo creo que es porque no nos comportamos de la forma en la que lo hacemos habitualmente, no sabemos muy bien cómo actuar, ¿se le da dos besos a una persona con una gran cicatriz en la cabeza? ¿se le da la mano? ¿Dónde miro?, pero en cuanto uno hace lo que siente en ese momento, las cosas fluyen solas, por supuesto que se le dan dos besos, es una niña y está esperando el momento de la visita todo el día, en seguida conectamos y veo que esta entusiasmada ante la perspectiva de aprender cosas nuevas que se le presenta, mas tarde me comentara que el tiempo en el hospital se hace muy largo, me lo imagino…

    Una vez nos ponemos con el ordenador las cosas van solas, le enseño varias aplicaciones y webs, pero eso es lo de menos, lo importante es ver la cara de Alicia entusiasmada con las cosas que ve, lo apunta todo, dice que en poco tiempo le mandaran a casa, y quiere recordar todas esas cosas cuando este en su habitación, en su casa…
    Se pasa el tiempo volando, y es su padre el que me comenta que deberíamos terminar la visita ya que no debe de forzar demasiado los ojos…

    Les acompaño a la habitación donde también esta su madre esperando, cuando me despedí de ellos, ya caminando por los pasillos del hospital, iba pensando en la cara de su madre, me pareció realmente agradecida, veía a su hija contenta, y en esos momento le parecía lo más importante, pensaba por que no había hecho esto antes, llevaba tiempo queriéndolo hacer, pero no encontraba el momento oportuno, una reunión, entregar una oferta, volver a casa pronto… me parecía mentira, pero no había encontrado el momento oportuno para poder ayudar y entretener a unos niños que están pasando por unos de los momentos más difíciles de su vida.

    Después de esta experiencia desde luego que repetiré, intentare buscar “momentos oportunos” más frecuentemente, creo que es muy sano para estos niños… y muy sano para uno mismo.

    Jose Antonio Morcillo

     

    El pasado jueves tuve la oportunidad de participar en el programa de voluntariado. Inicialmente lo que parecía incertidumbre, en cuanto a ver qué niño me toca o que cosas sabría este niño, o qué cosas podría yo enseñarle, se transformó en una sincronización total.

    Estuve con una niña, que tanto ella como sus padres, se mostraban entusiasmados de que hay alguien, una persona que iba a dedicar parte de su tiempo en pasar un rato con su hija, y además con un ordenador, y con Internet...

    La niña, que inicialmente mostraba timidez y reserva, se transformó en una explosión de emoción y alegría sobre en lo que estábamos trabajando. Resulta que a Zaira le gustaba la cantante Maria Isabel, y se me ocurrió que hiciésemos juntos un video con fotos de Maria Isabel y su música. La niña quedó encantada.

    Como nos sobraba algo de tiempo , estuvimos viajando por Google Earth, que no lo conocía, y navegamos por Venecia, por Nueva York, y después nos desplazamos a La Luna y a Marte. De hecho pusimos su nombre , Zaira, a uno de los cráteres de Marte.

    Zaira quedó encantada, y me pidió que si algún día volvía al hospital Niño Jesús, que pasase a verla, si aun estuviese ingresada.

    Estoy convencido de que el rato que estuvimos juntos, tuvo en su imaginación cosas positivas y constructivas, y durante un rato, olvidó donde estaba y sus circunstancias personales. Pero el que ha ganado más en esto, creo que he sido yo. He recibido mucho más que he dado, ya que disfruté muchísimo con el entusiasmo y alegría de Zaira.

    Espero repetir en breve. Merece la pena.

    Jesús Muñoz

    Fundación Hazloposible | secciones: Experiencias Voluntari@s TIC