Accesibilidad | Ir al contenido de la página

Inicio - martes, 09 de febrero de 2010

Guía de Voluntariado 

Icono de enlace a la guía de voluntariado

Boletín electrónico

Recibe las novedades
en tu email

Una iniciativa de:

La Oficina de Cooperación Solidaria de la UAH en colaboración con:

logotipo Fundación Chandra 

Con el apoyo de:

 

 

 

Noticias

De regreso de Ollantaytambo, hola realidad

28/09/2009
proyecto Ollamtaytambo

El director técnico de la Oficina de Cooperación Solidaria de la UAH, Jorge Solana, se reencuentra con los voluntarios -todos ellos alumnos y PAS de la UAH- después del recibimiento en el aeropuerto y les pregunta cómo están.


Cómo están sus cabezas después de un par de días en sus casas, en su rutina. Todos se encuentran bien, aunque alguno aún cambia los términos y al grifo lo llama caño y otros están aún encajando que aquello, la vida sin comodidades, sin agua caliente, sin nevera o sin menús variados se ha acabado y los niños con los que han estado trabajando se han quedado allí y siguen viviendo sus vidas: caminando dos horas diarias para ir a la escuela, cruzando por las vías del tren de camino a casa con 6 ó 7 años; comiendo, a veces, el único plato único que les dispensan en la escuela y siendo felices, a su manera.

 


Los voluntarios han trabajado durante un mes con 80 niños y niñas de entre 6 y 12 años escolarizados en Piscacucho, la escuela rural elegida este año para desarrollar el proyecto, y han llevado a cabo con ellos talleres socioculturales de distintos tipos, a la vez que han colaborado con los profesores, realizando cursos de formación que pretenden dotarles de nuevas herramientas educativas más flexibles.

 


Ellos han tratado de colaborar en la formación de estos niños y niñas, pero sobre todo Ollantaytambo ha sido una escuela de vida para ellos: “Llegas y se te quita de un plumazo el punto de vista europeo. Te despiertas y te das cuenta de que es otro mundo dentro del nuestro y que la gente allí vive feliz con su escasez y su falta de cosas que para nosotros son muy básicas. Y ves la sonrisa de los niños y reflexionas sobre muchas cosas porque ellos son felices con lo poco que tienen”, dice una de las cooperantes voluntaria.

 


Otros han venido con un espíritu más crítico: “sí, vas allí y colaboras y vives una experiencia muy importante, pero sobre todo para ti, porque yo me pregunto ¿qué hemos aportado? y pienso que he recibido mucho más de lo que me han dado”, dice otro de los voluntarios.
Han pasado muy pocos días para el análisis pero, como señala Jorge Solana, más allá de lo que cada uno piense, lo cierto es que este tipo de proyectos sirven para que la sociedad se conciencie cada vez más del otro mundo que está más allá de nosotros mismos, quizá cada vez más cerca. “Lo importante de esta experiencia es vivirla y exprimirla al máximo, porque el objetivo es aquí, sensibilizar aquí y lograr incidir para que las cosas mejoren allí y cada vez se desarrollen programas de cooperación más amplios”.

 


Y es que la acción de cooperación no acaba sobre el terreno: ahora, los 10 voluntarios colaborarán con la Oficina de Cooperación Solidaria de la UAH en la edición de un documental sobre el proyecto y la realidad de las escuelas de Perú y en la organización de una exposición fotográfica dirigidos a la comunidad universitaria y a la sociedad en general como instrumento de sensibilización.

 


Por eso, los voluntarios dicen que los Susurros de Ollantaytambo –que así se llama el proyecto- no se van a detener y seguirán sonando durante mucho tiempo o, al menos, el tiempo suficiente hasta que otros universitarios recojan el próximo año el testigo y vuelvan a Perú a continuar trabajando con unos niños que, conscientes de su realidad, también lo son de que su entorno puede mejorar.

Visita la Galería de Imágenes en Flickr.
 

Fundación Chandra | secciones Oficina de cooperación solidaria , Universidad y cooperación